Te lo advertí mi amor, no intentes jugar con el mal, es él quien elige a sus víctimas. Si pasas inadvertido no sufres, pero como todo el mundo sabe, a los capullos les gusta llamar la atención. Protégete las espaldas que las gatas arañan y las víboras muerden, y su veneno quema. No estarás caliente cariño, estarás ardiendo, pero por si no te lo ha dicho tu madre, “cierra la bragueta, que no todos los calentones conllevan a comer teta”.
Como bien dice la gente “quien juega con fuego se quema”
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